Piel de gallina

¿A quién no le ha pasado que, ante una canción bonita, se le ha puesto la piel de gallina? ¿O que al abrir la ducha, salga el agua fría, te de, y se te erice el pelo? ¿O que, al estar con alguien especial, al sentir su dedo acariciándote, estos miles de puntitos en la piel han evidenciado lo mágico de ese contacto? Pero tal vez, con la cantidad de veces que lo hemos experimentado, nunca nos hemos preguntado que está ocurriendo ahí. Pues bien, ha llegado el momento de descubrirlo.

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Piel de gallina (Fuente: Tumblr)

 

En la piel (el mayor órgano del cuerpo humano) hay tres capas, la epidermis (la capa más exterior), la dermis, y la hipodermis (la más interior). A través de estas capas se encuentran los pelos, que nacen en las folículos pilosos y van saliendo al exterior. Suena increíble por el pequeño tamaño de los pelos y el gran número que tenemos, pero cada uno de esos folículos tiene sus propios vasos sanguíneos para que cada uno tenga los nutrientes necesarios, y también fibras musculares lisas (que es encuentran de forma oblicua al pelo).

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Piel (Fuente: A.D.A.M.)

 Por así decirlo, imaginemos que la piel está llena de “pocillos”, que son los poros por donde salen los pelos); al final del pozo (o sea, en el folículo piloso), encontramos una red de capilares sanguíneos, e inserciones de musculatura lisa (que por cierto, es involuntaria, o sea, que no podemos contraerla cuando nosotros queramos).

Como todos sabemos gracias a las teorías de la evolución humana, antes teníamos mucho más pelo que ahora, y este sistema servía para preservar el calor. Cuando hacía frío, los músculos se contraían y el pelo se erizaba, consiguiendo espacio entre los pelos donde cabía aire, que es un buen aislante térmico atrapado entre varias capas de pelos. Desde luego, con la poca cantidad de pelo que tenemos, no sirve para conservar el calor que todo esto ocurra, pero el mecanismo sigue ocurriendo.

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Mecanismo de erección del pelo (Fuente: howhealthier.com)

Además, si os fijáis, los animales también erizan los pelos ante una situación de peligro. El ejemplo más visual es el gato “bufándose” cuando se siente amenazado. Cuando el cerebro detecta algo como un peligro, la señal nerviosa de alerta es enviada y genera esa respuesta. Aunque también podemos ver el efecto de los pelos erizados ante situación de emoción, como cuando escuchamos una canción que nos pone la piel de gallina.

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Gato con el pelo erizado (Fuente: fondox.net)

Así que, la próxima vez que se os ponga la piel de gallina, pensar en todo lo que está pasando por vosotros. Y el dato snob de hoy para que os luzcáis con vuestros amigos, a este mecanismo de ponerse los pelos de punta se le llama reflejo pilomotor, o si queréis llegar a un nivel superior de intelectualismo, horripilación cutánea.

Hora de mirarse los dedos. Las huellas dactilares

Ahora, mientras leéis esta entrada, os pido que levantéis las manos del ratón un momento y os fijéis en la punta de vuestros dedos. Cerca. Más cerca. Ahí están. Las huellas dactilares (o dermatoglifos si queréis sonar más interesantes/pedantes). Ahora os pido que dejéis de mirarlas hasta el final (será dificil resistirse, pero sé que podréis conseguirlo).

Huella dactilar (Fuente: Panorama.com)

Las huellas dactilares, sello de identidad único de cada persona como bien nos ha enseñado CSI, son crestas de la epidermis, que llevan los poros de las glándulas sudoríparas de la piel, en la palma de las manos, en la planta de los pies y en los dedos de manos y pies de todas las especies de primates. Sí, sorpresa, no somos los únicos que tenemos este rasgo tan característico. También se ha observado que hay diferencias a nivel de número de crestas entre grupos geográficos, incluso entre sexos. Una de las justificaciones para diferenciar entre hombre y mujeres es porque el hombre presenta mayor proporción de piel, con lo cual tiene menos densidad de crestas. Sigue leyendo

Aprender

Desde que nacemos hasta que morimos nos pasamos el tiempo aprendiendo cosas, independientemente de que esas cosas sean útiles o inútiles. Pero ¿cómo aprendemos? El aprendizaje es la adquisición de modalidades de comportamiento y conocimiento nuevas como consecuencia de las experiencias sufridas por un animal y se divide en dos tipos:

Aprendizaje no asociativo: Es el cambio que se produce en la conducta como respuesta a un estímulo que se ha percibido varias veces. La respuesta a este estimulo puede ser la habituación y por tanto omisión del estímulo o por sensibilización, es decir, aumento de la respuesta como consecuencia de la aparición de un estímulo intenso. Sigue leyendo

Veo, veo ¿Por qué veo?

Todos de pequeños hemos jugado al veo veo y siempre preguntábamos, ¿qué ves? Hoy nos vamos a preguntar más bien: ¿por qué ves? Nos resulta tan cotidiano que apenas nos cuestionamos cómo podemos hacerlo.

Me gusta el verde, prefiero los ojos marrones y el pelo negro, el sofá lo quiero rectangular para que quede a la altura de la mesa, te veo cansado, estás muy guapa, etc. Sin duda alguna, la vista es el sentido del que más nos fiamos. ¿Deberíamos? Antes de contaros algunos de los secretos de la vista, vamos a jugar un rato. Sigue leyendo

Seducción inconsciente

Seducir es un arte, un arte que se puede aprender. Intercambio de miradas, sonrisas tímidas, un cruce de piernas como el de Sharon Stone en “Instinto Básico”, ese tipo de cosas que algunos saben hacer. Hoy hablamos de algo inconsciente, independiente al color de sus ojos, de su pelo, de su preciosa sonrisa y de esa forma de hablar. Hablamos de algo que todos emitimos como arma de seducción involuntaria, las feromonas sexuales.

Las feromonas son sustancias químicas producidas por glándulas exocrinas que son dispersadas por el aire y detectadas a muy bajas concentraciones por otros miembros de la misma especie, ejerciendo en ellos potentes efectos fisiológicos. Éstos son principalmente, la alteración del ciclo menstrual o estral, el adelanto de la pubertad, el fin del embarazo, el estrechamiento en relación madre e hijo y aumento de niveles en hormonas como la testosterona. Esto explicaría, por ejemplo, porque mujeres que viven juntas durante periodos prolongados de tiempo sincronizan sus ciclos menstruales. Sigue leyendo