De cañas con Saccharomyces

En la vida de toda persona mínimamente interesada por el mundo que le rodea hay tres momentos bien marcados en relación a los microorganismos. La primera fase es en la que los microbios son mencionados por una madre histérica que te golpea la mano mientras te dice “caca” conforme tú te la acercas a la boca con un impulso infantil. En esa etapa del conocimiento los microrganismo son “bichitos” malos que te hacen enfermar. La segunda etapa, que suele llegar en la pre-adolescencia, empieza cuando algún profesor de conocimiento del medio o ciencias naturales te dice en un tono un tanto hippie que los microorganismos te hacen enfermar, sí, pero que también son buenos para nosotros pues nos dan, entre otras cosas, pan y medicamentos. Después viene la fase del conocimiento profundo en la que empezamos a llamar a los microorganismos por su nombre y a descubrir cómo nos perjudican y benefician. Para quien no haya entrado en esta tercera fase todavía, le pido humildemente que me coja de la mano y me acompañe en los siguientes párrafos, y a quien ya esté dentro, que disfrute. Sigue leyendo

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