Sociedades no humanas (II): hormigas cortadoras de hojas

Hay quienes piensan que una buena organización es la verdadera clave del éxito. Los seres humanos formamos sociedades complejas en las que cada persona tiene una función que contribuye a la supervivencia de la comunidad, y no puede negarse que como especie nos ha ido bien. Sin embargo, si realmente queremos hablar de éxito en el mundo animal, no nos quedará más remedio que pensar en el grupo que de verdad domina el mundo: los insectos, entre los que encontramos especies que han desarrollado sociedades casi tan complejas como las nuestras. En sus colonias, las hormigas, abejas y termitas muestran un grado de compenetración impresionante, con cada individuo funcionando como una de las células de un gigantesco “superorganismo”. La historia que traemos hoy es sobre una de esas magníficas sociedades: la de las hormigas cortadoras de hojas. También es un maravilloso ejemplo de mutualismo obligado entre las hormigas y el hongo que cultivan, resultado de un antiguo proceso de coevolución como los que vimos en los casos de las hormigas esclavistas y las orquídeas.

Figura x: hormigas cortadoras de hojas del género Atta. Fuente: www.arkive.org.

Figura 1: hormigas cortadoras de hojas del género Atta. Fuente: http://www.arkive.org.

Sigue leyendo

Anuncios

Mantas cargadas maldad, las primeras guerras bacteriológicas

Cuando escuchamos “guerra biológica”, todos tendemos a pensar en poderosas armas salidas de los más sofisticados laboratorios de microbiología, pero hoy quiero enseñaros que este tipo de armas no son un invento nuevo y revolucionario, y que se usaron hace siglos con objetos que no se asemejan en nada a probetas ni jeringuillas.

Hoy vamos a viajar en el tiempo y en el espacio, concretamente quiero que retrocedamos 251 años y que nos transportemos unos miles de kilómetros hacia el  oeste,  a las zonas de los Grandes Lagos de América del Norte, donde estaba ocurriendo un suceso histórico que se recapitula en los libros. La corona británica, representada por el militar Lord Jeffrey Amherts en aquella región, era quien tenía el poder sobre aquellos terrenos, y los indios nativos veían como sus tierras eran dominadas por gente que era de más allá del océano. Así que las distintas tribus nativas decidieron unirse para comenzar una rebelión, la denominada Rebelión de Pontiac (nombre que viene de jefe de las tribus nativas más importante).  Tras varios ataques de los nativos americanos a diversos fuertes británicos, de los cuales destruyeron cuatro, Jeffrey Amherts decidió que no sólo podía usar los fusiles como medio de ataque, si no que había una forma más sutil de conseguir este fin. Tras cartearse con el oficial Coronel Henry Bouquet, Lord llevó a cabo su increíblemente inteligente aunque temible plan: regalar mantas a sus enemigos. Sigue leyendo

Historias del Micromundo

Si digo “bacteria”, lo más seguro es que en tu cabeza aparezcan ideas como “enfermedad”, “suciedad”, “contaminación”, “infección”… Espero que para cuando termines de leer esto esas imágenes hayan cambiado o al menos estén a partes iguales con “origen de la vida”, “simbiosis”, “cooperación” o “microbiota”. Porque todos sabemos, desde bien pequeñitos, que si se nos cae la comida al suelo ya no hay que llevársela a la boca… ¡está llena de bacterias! Pero lo que probablemente no pensamos tanto es que, cuando esa comida llegue a nuestro intestino, será una pequeña multitud de estos seres microscópicos la que nos ayudará en la digestión y en muchas otras tareas esenciales para nuestro organismo. Sigue leyendo

De cañas con Saccharomyces

En la vida de toda persona mínimamente interesada por el mundo que le rodea hay tres momentos bien marcados en relación a los microorganismos. La primera fase es en la que los microbios son mencionados por una madre histérica que te golpea la mano mientras te dice “caca” conforme tú te la acercas a la boca con un impulso infantil. En esa etapa del conocimiento los microrganismo son “bichitos” malos que te hacen enfermar. La segunda etapa, que suele llegar en la pre-adolescencia, empieza cuando algún profesor de conocimiento del medio o ciencias naturales te dice en un tono un tanto hippie que los microorganismos te hacen enfermar, sí, pero que también son buenos para nosotros pues nos dan, entre otras cosas, pan y medicamentos. Después viene la fase del conocimiento profundo en la que empezamos a llamar a los microorganismos por su nombre y a descubrir cómo nos perjudican y benefician. Para quien no haya entrado en esta tercera fase todavía, le pido humildemente que me coja de la mano y me acompañe en los siguientes párrafos, y a quien ya esté dentro, que disfrute. Sigue leyendo