Somos petroleras, llevamos perforadoras

cetaceo-prospeccionesNo vengo a descubrir la pólvora. De este asunto se viene hablando mucho tiempo y en los últimos días algo más, pero no demasiado. ¿Por qué? Es bien sabido que a todo gobierno le gusta escribir las noticias con su propia pluma, más aún cuando se han tomado decisiones a espaldas de la opinión pública y en contra de gran parte de las autoridades locales donde se están proyectando las prospecciones. Desde que el gobierno del PP tomó el timón de este barco que es España se han aprobado nada más y nada menos que las prospecciones de Albufera, Benifayó, y Gandía en la costa valenciana, en Tarragona, Málaga, el golfo de Cádiz, el golfo de Bizkaia y Canarias, esta última zona la más controvertida. España ha tomado una actitud pendenciera y ha querido pasar de ser un barco a la deriva a ser un barco pirata en busca de tesoros a cambio de saqueos y muerte. Y no le está saliendo mal puesto que, de salir todo bien, se estaría/nos estaríamos embolsando 400 millones de euros anuales (cuando tu gobierno entra en guerra o le da por destrozar ecosistemas por desgracia tú también lo haces), aunque a la hora de hacerlo se guarda el parche y el loro en el bolsillo… Sigue leyendo

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Radiaciones

Este articulo ha sido traído a Efecto Paraguas por María Ángeles Millán, estudiante de Física en la Universidad de Murcia.

La palabra “radiación” suele producirnos de manera inmediata un profundo rechazo. Automáticamente asociamos el término con accidentes nucleares, cánceres, mutaciones,… La televisión y el cine nos ofrece un amplio abanico de fenómenos extraños, a cada cual más inverosímil y espectacular con las radiaciones como causa. El pez de tres ojos de Los Simpson, el Doctor Manhattan de Watchmen o El Increíble Hulk puede que sean alguno de los ejemplos que se nos vienen a la cabeza pero, ¿qué son realmente las radiaciones y dónde podemos encontrarlas?

Se denomina radiación a la propagación de energía a través de un medio o del vacío. Esta transmisión de energía puede producirse por medio de ondas electromagnéticas o a través de partículas que se mueven a gran velocidad. En nuestro día a día, y desde el principio de los tiempos, vivimos inmersos en una gran cantidad de radiaciones que atraviesan nuestro cuerpo sin que nosotros nos demos cuenta o reparemos en ello, pese a estar familiarizados con sus efectos y, muchas veces, beneficiarnos de ellas. Sigue leyendo

Sobrepoblación, ¿la causa de todos nuestros males?.

El fenómeno de la sobrepoblación es un tema que siempre que se ha planteado en algún debate en el que he estado presente obtiene la misma respuesta: todo el mundo está de acuerdo pero la mayoría se horroriza cuando se le propone, posiblemente, la solución más sencilla y menos perjudicial. ¿Cuál? os pido que sigais leyendo.
La sobrepoblación dificilmente puede observarse en el mundo natural en donde la acción antrópica sea mínima o inexistente, pues los ecosistemas se hayan en un equilibrio en el que diversos factores, bióticos y abióticos, ponen límite al crecimiento poblacional excesivo de cualquier especie. En muchos casos el hombre rompe este equilibrio y se genera entonces una brecha por la cual alguna especie puede tomar ventaja sobre las demás. Pero hoy seremos egocéntricos y fijaremos la mirada hacia nuestra propia especie. Sigue leyendo

Ejemplos de adaptación de las poblaciones humanas a diferentes ambientes.

Existen diferentes motores evolutivos que explican la forma por la cual las frecuencias de los genes en una población pueden cambiar a lo largo del tiempo, como son la selección natural, la deriva génica o el flujo génico. Dejando de lado cuál ha sido el mecanismo que ha llevado a una población determinada a presentar una frecuencia genética distinta (lo cual podríamos dejar para otra entrada si os apetece), nosotros tendremos en cuenta hoy únicamente una idea, la de que un determinado carácter, si otorga alguna ventaja de adaptación al medio, en el grado que sea, será seleccionado dentro de la población.

Si prestamos un poco de atención a nuestra propia especie, podemos comprobar como muchas de las poblaciones humanas que habitan en diferentes regiones ecogeográficas, se encuentran muy bien adaptadas a los factores ambientales bajo los que están sometidos. Algunos ejemplos de estas adaptaciones de las poblaciones a su medio ambiente son:

  • Termorregulación: adaptación al clima.-

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¿Productos Ecológicos o Marketing?

Hay días que tu vena ecológica aflora y decides hacer algo para contribuir de alguna manera a cuidar el medio, o simplemente a cuidarte consumiendo productos mas ecológicos. Pero una vez mas la desinformación juega en contra y nos vemos ante un centenar de productos iguales entre los que elegir. A veces te guías por el precio, la procedencia o la marca reconocida, pero y ¿porqué no elegir por el tipo de etiqueta ecológica? Tendemos a pensar que las etiquetas ecológicas son solo una forma más de marketing por parte del vendedor, pero realmente es solo un problema de entendimiento unido a la desconfianza.

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La clave está en el conejo

Si jugando a ser Dios tuvieras que eliminar una sola especie para desmoronar casi por completo los ecosistemas mediterráneos de la Península Ibérica, esa especie sería el conejo (Oyrctolagus cuniculus). El conejo es una de esas especies denominadas “clave”, ya que participa en multitud de procesos, en distintos niveles tróficos, y es necesaria para el correcto funcionamiento de nuestros ecosistemas. Estas especies tienen una gran importancia, ya que su declive puede afectar a muchas otras y tener consecuencias muy graves.

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Conejo común (Oryctolagus cuniculus). Autor: Dulup

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“BRINICLE” ¡Carámbano mortal!

“Carámbano de la muerte”, “Rayo de hielo” e, incluso, ”Dedo mortal de hielo súper salado”. Estas han sido las expresiones más utilizadas para definir a uno de los fenómenos más espectaculares que se dan en los océanos polares. Y estos conceptos tan sensacionalistas no andaban desencaminados: “Salmuera” (Brine) y ”Carámbano” (Icicle) son las palabras que conforman el concepto de Brinicle.

Sin embargo, si quieres observarlos, al igual que la mayoría de los fenómenos impresionantes del planeta, requiere de unas condiciones muy específicas: a) Estar en un océano polar (a ser posible en la Antártida, ya que en el Ártico son muchísimo más raros), b) agua en calma y sin oleaje, c) bucear debajo de la capa de hielo (“frioleros” abstenerse) y d) tener suerte, mucha suerte. Sigue leyendo