Cómo ser un buen depredador acuático. Las ampollas de Lorenzini

Ta-ná….. ta-ná….. ta-ná-ta-ná…. Si conforme habéis leído esto os ha venido a la mente las oscuras aguas azules del mar y un tiburón acercándose a vosotros amenazantemente, entonces es que he hecho buen trabajo trabajando con los sonidos y las palabras. Y como ya podréis intuir, la entrada de hoy trata de tiburones; y más concretamente, de un órgano que ellos poseen que les hace únicos.

Los tiburones están clasificados en el Reino Animalia, Filo Cordados, Subfilo Vertebrados y Clase Condrictios. Son peces cartilaginosos (como el propio nombre indica: Condrio viene de cartílago, e ictio de pez). Son famosos por ser los grandes depredadores del mar, como bien saben nuestros miedos incontrolados cuando nos metemos en el agua y no dejamos de mirar alrededor por si acaso. Muchas partes de su cuerpo les ayudan a ser tan mortíferos, un inmenso número de dientes afilados, mandíbulas retráctiles en algunos casos (sí, al más puro estilo estilo alien vs. predator, como podéis ver en el video), un olfato para detectar a sus presas… y lo que vamos a resaltar aquí, las ampollas de Lorenzini.

Aunque suene más bien a una malformación en un pie (aunque sabemos que los tiburones carecen de ellos, pues sino no serían peces), las ampollas de Lorenzini son un órgano sensitivo que ayuda al tiburón a percibir campos eléctricos a su alrededor, y también cambios de temperatura. Vale, sé que a primera vista nos viene a la cabeza la pregunta ¿y para qué quiere un tiburón detectar corrientes eléctricas? ¿Acaso caza pilas? Pues no, no caza pilas… Pero, ¿y si te digo que cada vez que haces el más leve movimiento se genera una descarga eléctrica? Pues sí, la contracción muscular se porque en el interior y el exterior de los miocitos hay diferentes iones, generando así una diferencia de cargas eléctricas, esto es, generando un campo eléctrico. Y lo mismo pasa con las neuronas. O sea, que cada vez que algún músculo de nuestro cuerpo hace un movimiento, allí hay una carga eléctrica, detectable por un tiburón. Y lo mismo que nosotros, cualquier aleteo de un pez lleva detrás una carga eléctrica.

Ampollas de Lorenzini (Fuente: bloognasua)

Las ampollas de Lorenzini son unos poros que se ven alrededor de la boca del tiburón y por su cabeza. Estos poros, por dentro, están llenos de una sustancia gelatinosa semiconductora que conduce la señal eléctrica (y genera una señal eléctrica ante los cambios de temperatura), y un grupo de células electrorreceptoras que reciben la señal y la transportan a su sistema nervioso para que interprete esa señal. Estas células son increíblemente sensibles, del orden de 5nV/cm, que para que sea más visual: 0’000000005 voltios a un centímetro de distancia, y para que sea aún más visual: 0’0005 voltios a un kilómetro.  Y venga, más en bandeja: 5 voltios a 1000 kilómetros. ¿Sorprendente la sensibilidad de este órgano, no? O sea, que podría ser capaz de detectar una pila AAA que se cae al mar en Cádiz, estando el tiburón nadando por las aguas de Lanzarote.

Mapa de la disntancia que podría detectar un tiburón si echaran una pila al mar

Mapa de la distancia que podría detectar un tiburón si echaran una pila al mar

Y los tiburones no son los únicos que presentan estos órganos que seguramente ahora valores un poco más a pesar de su nombre, también los poseen las rayas y las mantas. Además, no sólo sirve para detectar presas (y pilas que se caigan al mar), puesto que la Tierra tiene campos magnéticos y las corrientes oceánicas generan un campo electríto al interactuar con éstos, el tiburón es capaz de orientarse en el mar. Vamos, que también tiene sistema GPS. Sólo queda añadir que aunque os acordéis de este artículo cuando os bañéis en Cádiz, no hace falta que tengáis miedo, no formamos parte de su dieta natural.

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2 pensamientos en “Cómo ser un buen depredador acuático. Las ampollas de Lorenzini

  1. Señor Conde Chócula, siempre es un honor tenerlo en mis entradas. Sí, de momento las ampollas de Lorenzini (y hasta donde yo sé, ninguno de sus órganos) no son capaces de crear un razonamiento de consideración o desconsideración… Veremos en miles de años donde acaba la cosa.

    No sé hasta que punto las ampollas de Lorenzini son capaces de decirle al tiburón si lo que está generando una corriente eléctrica es una persona o un pececillo, probablemente, al tener más músculos nosotros y moverlos generemos más electricidad. Aún así, no podemos olvidar que el tiburón también consta del sentido de la vista y del olfato, y que no es tanto aislar cada uno de sus mecanismos de relación con el exterior, si no una relación de todos ellos para formar una información más acertada del estímulo.

    Espero que te haya servido la respuesta.

    Un saludo

  2. Con lo que me gusta a mí irme con una batería de coche a la playa… Que daño hacéis con estos artículos. No sé tú pero yo no me quedo tranquilo sabiendo que no formo parte de su dieta. Quizá es un pensamiento muy de pueblo, pero ya que el zagal va a comprobar si soy una tabla de surf, rica grasa de ballena o un repugnante humano, que aparte los huesos y se coma el resto, qué menos.

    La cuestión es, Lorenzini le dice que soy presunto alimento pero, ¿en función de la intensidad del campo electromagnético sabe diferenciar cosas que igual no es buena idea comerse?

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