Hora de mirarse los dedos. Las huellas dactilares

Ahora, mientras leéis esta entrada, os pido que levantéis las manos del ratón un momento y os fijéis en la punta de vuestros dedos. Cerca. Más cerca. Ahí están. Las huellas dactilares (o dermatoglifos si queréis sonar más interesantes/pedantes). Ahora os pido que dejéis de mirarlas hasta el final (será dificil resistirse, pero sé que podréis conseguirlo).

Huella dactilar (Fuente: Panorama.com)

Las huellas dactilares, sello de identidad único de cada persona como bien nos ha enseñado CSI, son crestas de la epidermis, que llevan los poros de las glándulas sudoríparas de la piel, en la palma de las manos, en la planta de los pies y en los dedos de manos y pies de todas las especies de primates. Sí, sorpresa, no somos los únicos que tenemos este rasgo tan característico. También se ha observado que hay diferencias a nivel de número de crestas entre grupos geográficos, incluso entre sexos. Una de las justificaciones para diferenciar entre hombre y mujeres es porque el hombre presenta mayor proporción de piel, con lo cual tiene menos densidad de crestas.

Estamos tan acostumbrados a mirarnos a los dedos y ver ahí esas sinuosas formas que poca gente se pregunta de dónde salen (entre esas personas también me encontraba yo). Realmente no se está 100% seguro, pero la hipótesis que más prevalece es la de Michael Kücken. En el desarrollo del feto, en la semana 6 los dedos empiezan a definirse y separarse unos de otros, posteriormente; en la séptima semana se van desarrollando las yemas de los dedos, y las fuerzas de tensión generadas por el rápido crecimiento celular de la capa basal que se encuentra en la dermis y epidermis, genera estos plegamientos. Una vez llega la semana 19 estos plegamientos dejan de variar y se fijan las huellas dactilares que nos caracterizarán individualmente de por vida.

Epidermis, capa basal y dermis de un dedo (Fuente: Francis Nauka)

Los patrones de crestas epidérmicas y la cantidad total de crestas son rasgos poligénicos (influenciados por varios genes), influenciados también por factores ambientales pero menos susceptibles a la deriva génica. Debido a la precocidad y rapidez del desarrollo de las crestas, el fenotipo no cambiará tras el nacimiento. A lo largo de la vida las huellas dactilares permanecen invariables, salvo que, por ejemplo, se queme la piel. Las crestas epidérmicas de los individuos son tan variables que sus características en cualquier área del cuerpo, por pequeña que sea, no están duplicadas ni en otra región ni en otro individuo, ni siquiera en los gemelos, que presentan huellas dactilares distintas a pesar de ser genéticamente idénticos.

Una vez explicados como se forman, hay que decir que a pesar de ser únicas, hay una serie de patrones que se repiten (y recordad que aún no podéis miraros las yemas de los dedos).

Patrones de huellas dactilares (Fuente: J. Zapata)

El arco es el patrón más simple y menos frecuente. El lazo es cuando tres líneas se encuentran en un punto que se llama trirradio, formando un ángulo de 120º formando un triángulo. La espiral está formada por dos trirradios. Pero además de estos patornes generales, hay una serie de minucias en ellas que es lo que les dan las características únicas: una línea con un poro (line unit), dos line units juntos (fragmento de una línea), bifurcaciones, ganchos, poros…

Pero como en toda regla, siempre hay excepciones. Hay una enfermedad llamada “el retraso de la inmigración”, donde no se presenta huellas dactilares. Con lo cual, quien lo presenta tiene problemas a la hora de entrar en un país. Es un problema hereditario.

Y ahora que ya habéis leído el post entero, ya podéis levantar la mano del ratón y disfrutar observando las minuciosas y preciosas curvas que os recorren la yema de los dedos.

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2 pensamientos en “Hora de mirarse los dedos. Las huellas dactilares

  1. Conde Chócula, he de decirlo, yo a ti también (perdón por tardar tanto en contestar a mi gran lector, pero he estado bastante liado)

    No te se decir sobre tu corte, pero depende de la profundidad. Si el corte sólo afecta a la epidermis no tienes de qué preocuparte, y ya conforme vayas ahondando más se notará que tus hermosas huellas dactilares se han visto afectadas por el majestuoso arte de la guitarra.

    Y sí, putada para la gente con “retraso de la inmigración”… todos pensarán que se han quitado las huellas… por siempre sospechosos.

    Un abrazo, Conde. Te espero en mi próxima entrada.

  2. He de decirlo, te echaba de menos.

    Yo he pasado mucho tiempo mirandome las yemas de los dedos, quizá condicionado por los callos y las hemorragias derivadas de aprender el noble oficio del guitarrista muerto de hambre. Temía yo por una posible sección de la yema (mi primo de dos años se seccionó levemente la del índice con un laúd xd [casualmente de vuestra leylagh]) y que esos pligues no volvieran a reproducirse. Como analfabeto que soy no entiendo muy bien la diferencia entre que al cortarse vuelva a regenerarse con mejores resultados que con una quemadura. ¿Por qué?

    Por cierto, lo del retraso de la inmigración gran putada si migras, y gran si eres un sociópata o un ladrón.

    PD: Creo que se te ha olvidado poner el salto de “seguir leyendo” =P

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