Los monjes del mar en el punto de mira

La foca monje del Mediterráneo (Monachus monachus) es considerado uno de los mamíferos marinos del mundo en mayor peligro de extinción perteneciente a la familia Phocidae. El término Monachus proviene del griego y significa monje. En la antigua Grecia fueron para los trabajadores del mar un indicio de buena fortuna. Se cazaban para las necesidades básicas de supervivencia (pieles, aceite, carne, medicinas), pero en la actualidad ha aumentado la caza hasta el punto de  ponerlo en peligro de extinción. Tras la caída del Imperio Romano, se produjo una disminución del interés por esta especie, lo que posiblemente ayudó a una elevada recuperación de la población.

Más adelante, volvió la explotación comercial. Con más frecuencia, ésta especie pasó de instalarse en playas y costas abiertas a comenzar a refugiarse en cuevas, a menudo con entradas por debajo del agua.

Las colonias se han encontrado en todo el Mediterráneo, el Mármara y el Mar Negro, la costa atlántica de África, hasta el sur de Mauritania, Senegal y Gambia, así como las islas atlánticas de Cabo Verde, Canarias, Madeira y Azores. Recientemente, ha desaparecido en zonas como Francia y Córcega, España y las Islas Baleares, Italia y Sicilia, Egipto, Israel y el Líbano, también se cree que del Mar Negro. Puede considerarse como extinguido en Cerdeña, las costas del Adriático y las islas de Croacia y el Mar de Mármara. Por lo tanto, la foca monje ha quedado prácticamente reducida a dos poblaciones, una en el noreste del Mediterráneo y otra en el noreste del Atlántico. Se piensa que el intercambio entre las dos poblaciones sea improbable debido a las grandes distancias que las separan.

Fuente: Wikimedia commons

Fuente: Wikimedia commons

Las principales amenazas son el deterioro y pérdida de hábitat por el desarrollo costero por parte de fenómenos antrópicos. Junto a esto, actividades pesqueras, navegación, y de nuevo la caza para la obtención de recursos, además de para reducir la competencia para especies de interés pesquero. Estas presiones conducen a la especie a buscar hábitats cada vez más marginales y aislados y en cuevas donde debido a su peligrosa situación, principalmente las crías corren peligro.

Otro factor importante son las epidemias virales (Morbilivirus) o de origen natural a base de fitoplancton-toxinas paralizantes, contaminantes de la industria o contaminación por vertidos de petróleo. En mayo de 1997, se dio una muerte masiva de focas en la colonia de Cabo Blanco. Los análisis han demostrado que, todas las subpoblaciones han sufrido una disminución drástica de la variabilidad genética en los últimos siglos. La diversidad genética de las focas monje del Mediterráneo es uno de los más bajos, comparable a las focas monje hawaianas y las focas elefante del norte. Esto es señalado como la causa principal de la no recuperación de las subpoblaciones que no están sujetas a una gran presión humana, como el de Cabo Blanco. Morbillivirus fue aislado de focas monje del Mediterráneo después de la mortalidad masiva. Sin embargo, hay alguna duda en cuanto a si era responsable de las muertes que se produjeron. De hecho, el virus activo se encuentra en las crías que fueron a un centro de rehabilitación debido a que sus madres habían muerto, y ninguno de ellos presentó signos clínicos y todos sobrevivieron el evento sin tratamiento específico. Saxitoxinas -dinoflagelados, se encuentran en los tejidos de animales que murieron y síntomas clínicos generales sugieren que la causa de la muerte fue de las toxinas en lugar de una epidemia de Morbilivirus.

Los esfuerzos de conservación están en marcha desde 1970 pero las deficiencias económicas provocan un lento procedimiento. Se centran en el establecimiento de áreas marinas protegidas, zonas sin pesca, el rescate y la rehabilitación de focas huérfanas y heridas, concienciación pública y la investigación científica que pueden desempeñar un papel clave en la conservación.

Las áreas marinas protegidas para las especies se han establecido en las Islas Desiertas de Madeira, en el norte de las islas Espóradas, en el norte de Karpathos en Grecia en el Mar Egeo, costas de Turquía, y a lo largo de la Côte des Phoques (Cabo Blanco), en el Sahara Occidental.

La foca monje se encuentra dentro de la Lista Roja, clasificada como en Peligro Crítico (CR): A2abc; C2a (i), desde 2008, evaluado por Kovacs, K. & Lowry, L. (Autoridad de la Lista Roja de pinnípedos) de la UICN de la foca monje del Mediterráneo.

Autora: Ginesa Gea Abellaneda, estudiante del Grado en Biología en la Universidad de Murcia.

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