Una de insectos a la plancha, por favor.

Cuando uno se siente aventurero, cuando sueña con viajar por países exóticos y mezclarse entre sus gentes, una de las primeras cosas que se le viene a la cabeza son esas ganas de vivir nuevas experiencias, probar cosas nuevas. La realidad es muy distinta cuando en el primer mercado local de cualquier ciudad o pueblo en el que aterrizamos, ya sea Sudáfrica, Centroamérica o Asia, nos ofrecen un escorpión en el interior de un caramelo, grillos tostados en un palo o una cajita de gusanos que la gente disfruta de la misma manera que nosotros lo hacemos con una bolsa de patatas con sabor a jamón. En ese momento esas ganas de experimentar quedan a un lado y se nos viene otra cosa a la cabeza: “¡que asco!, ¿cómo pueden comerse eso como si nada?”. Pues bien, tal vez deberíamos tomar ejemplo y empezar a adoptar nuevas costumbres.

La población mundial no hace más que aumentar con el tiempo, en unos lugares más que en otros. Este aumento poblacional implica un mayor consumo de los recursos naturales y un intento y esfuerzo económico por aumentar estos recursos con el fin de satisfacer la demanda alimenticia. Los insectos y la entomofagia podrían desempeñar un papel clave en esta situación, de hecho ya ocurre desde hace siglos en muchos países alrededor del globo.

Los insectos son una fuente nutritiva de enorme valor desconocida por muchos de nosotros que no es aprovechada  como fuente de alimento para personas o ganado. Por ejemplo, la carne de vacuno tiene un contenido de hierro de 6 miligramos por cada 100 gramos de peso seco, mientras que el contenido de hierro de una langosta varía ente los 8 y 20 miligramos por cada 100 gramos de peso seco. En este aspecto Europa y Norteamérica, junto con algún otro pequeño número de países, somos los raros, pues se calcula que 2000 millones de personas en todo el mundo incluyen a los insectos en sus dietas tradicionales, consumiendo hasta 1900 especies diferentes de estos animales.

Puestos de venta de insectos comestibles en los mercados callejeros de Bangkok, Tailandia. (Fuente: Wikipedia)

Puestos de venta de insectos comestibles en los mercados callejeros de Bangkok, Tailandia. (Fuente: Wikipedia)

Al igual que platos tan exquisitos e incluso considerados auténticos manjares para nosotros como lo pueden ser el pulpo, las ostras, mariscos, etc. son considerados autenticas asquerosidades para otras culturas, los insectos posiblemente aún estén lejos de ser incluidos en nuestros platos debido a las fuertes barreras culturales entre las que vivimos. Pero podemos empezar a utilizarlos como sustituto de piensos convencionales para abaratar costes y evitar la sobrexplotación forestal, tal y como recomienda la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Entre los valores nutricionales que ofrecen los insectos podemos destacar a:

  • Saltamontes y langostas, cuya dura cubierta no digerible actúa como fibra.
  • Larvas, gusanos y orugas, ricos en ácidos grasos poliinsaturados, los mismos que están presentes en peces y aceites vegetales.
  • Hormigas, fuente de hidratos de carbono con un sabor dulzón único.

Os dejamos este video en el que el doctor Juan A. Delgado, profesor del departamento de Zoología y Antropología Física de la Universidad de Murcia, explica las ventajas del uso de estos animales como fuente de alimento.

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