El alcohol se nos sube a la cabeza

Esta vez desde Efecto paraguas os proponemos una cosa: vamos a recordar la noche de Nochebuena. Estás con la familia sentado en la mesa, riendo, comiendo y bebiendo, sobre todo bebiendo. ¿Te lo imaginas? Ahora vamos a analizar qué pasa en esa mesa. Para ello seleccionemos tres individuos:

  • El primero es el tío Paco, lleva bebiendo toda la vida.
  • El segundo es la prima María, tiene 16 años y ha decidido que ella esta Nochebuena bebe vino blanco porque ya tiene edad.
  • El tercero, por supuesto, eres tú.
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Fuente: Wikimedia Commons

Veamos qué pasa después de tanto brindis, pero antes os voy a contar unas cositas sobre cómo funciona el sistema nervioso para que podáis entenderlo todo mejor.

Las células por las que el sistema nervioso envía y recibe señales son las neuronas. La información viaja de neurona a neurona de dos formas distintas:

  • Sinapsis eléctrica: se produce por el paso de iones.
  • Sinapsis química: Se realiza a través de neurotransmisores. Los neurotransmisores son sustancias químicas que necesitan un receptor en la membrana de las neuronas.

Además, protegiendo nuestro cerebro tenemos una barrera, la barrera hematoencefálica, que impide el paso de muchas moléculas e iones al cerebro. Sin embargo y por curioso que parezca esta barrera permite el paso del alcohol.

Por último, deciros que el cerebro está divido en partes y que cada una de estas partes se encarga de realizar una función. Por ejemplo la corteza motora se encarga del movimiento y el área de Broca y el área de Wernicke como ya se comentó en el artículo ¡Espera! ¡Estoy hablando! Pero… ¿Por qué?, se encargan del lenguaje.

Ahora que sabemos todo esto vamos a ver qué pasa. Comenzamos por ti. Unas cuantas copas después del inicio de la cena estás contento, calmado, el equilibrio no es lo tuyo y has decidido que es una buena idea llamar a tu ex. ¿Por qué has decidido hacer esto? Hay tres responsables principales, el GABA (ácido γ-aminobutírico), el glutamato y la dopamina.

El GABA es un inhibidor del sistema nervioso, es decir, impide o ralentiza las señales. En nuestro cerebro tenemos muchos receptores para GABA, que al unirse a esta molécula disminuye la actividad de las neuronas. Cuando bebemos, el alcohol se une a los receptores de GABA y hace que la asociación entre el receptor y el GABA tarde más en romperse, lo que produce que la señal inhibitoria que envía el GABA esté presente por más tiempo y te sientas calmado y relajado. Además el cerebelo tiene gran cantidad de receptores para este neurotransmisor, y si bien decíamos que la corteza motora se encarga del movimiento, es el cerebelo el que lo refina y lo hace preciso. Los efectos del alcohol son la perdida del equilibrio y unos movimientos no muy certeros. Por ejemplo, un acto tan simple como meter la llave en la cerradura es una tarea mucho más complicada cuando llevas dos copas de más.

El glutamato por el contrario, es un neurotransmisor que al unirse a su receptor activa ciertas zonas del cerebro. La asociación del alcohol con los receptores va a impedir la interacción con el glutamato y por tanto no se van a transmitir la señal. El hipocampo es el área del cerebro implicada en la memoria a corto plazo, la capacidad de razonar y en el apetito, y tiene gran cantidad de receptores de glutamato. Es precisamente esta falta de activación lo que va a hacer que al levantarte a la mañana siguiente tengas pequeñas lagunas de la noche anterior, decidas llamar a tu ex porque te parece una gran idea y a las cuatro de la mañana tengas un hambre voraz.

Además el alcohol estimula la síntesis de dopamina en el cerebro y es este neurotransmisor el que nos va a proporcionar esa sensación de felicidad y euforia.

Ahora que comprendes qué sucedió contigo vamos a ver qué pasó con los otros dos protagonistas de este post. Tu prima María es la primera vez que bebe, para su cerebro el alcohol es algo nuevo y no tiene ningún sistema de adaptación y experimenta lo mismo que tú pero mucho más rápido.

Por el contrario, para tío Paco el alcohol no es algo nuevo y su cerebro sí se ha adaptado. Los receptores de GABA han modificado su estructura haciéndolos más insensibles al alcohol, y como consecuencia éste no se une con tanta facilidad y se necesita más cantidad para conseguir el mismo efecto.Sin embargo el glutamato lo que hace es aumentar el número de receptores para que la influencia del alcohol no sea tan grande.

Y ahora que sabes todo esto, podrás decir que el alcohol se te sube a la cabeza literalmente.

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5 pensamientos en “El alcohol se nos sube a la cabeza

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