¿Este tipo es mi hermano?

Un ser robusto, fuerte, sin frente, sin barbilla y con un cerebro más grande que el tuyo. Es un neandertal. Y según la interpretación que algunos investigadores dan a los más recientes datos moleculares, podrían ser mucho más que nuestros “hermanos” evolutivos, podrían ser…  “nosotros mismos”. ¿Sorprendido? Tenemos una explicación muy clara para esto. ¡Sigue leyendo!

Figura 1: ¿te resulta familiar?

Figura 1: ¿te resulta familiar?

La definición clásica del hombre de Neandertal es la de una especie perteneciente a la rama evolutiva de los homínidos que se originó y vivió en Europa y Asia Occidental desde hace 300000 años hasta hace 30000, cuando poblaciones arcaicas de nuestra propia especie (el “humano anatómicamente moderno”) contribuyeron de forma importante a su desaparición. Hay quien piensa que dejaron de existir por aniquilación directa: nuestros antepasados eran más, mejor armados y ambos competían por los mismos recursos del medio, con lo que finalmente se cumplió la ley darwiniana de “supervivencia del más apto”, y los anticuados y peor adaptados neandertales fueron completamente eliminados. Otros antropólogos optan por la idea de la “asimilación”, en la que la desaparición se debería a una simple descompensación demográfica y al cruzamiento entre los dos grupos humanos.

Figura 2: se cree que todo este espacio fue habitado por los neandertales.

Figura 2: se cree que los neandertales llegaron a habitar todo este espacio, desde Europa Occidental hasta el sur de Siberia.

Punto clave: se han encontrado pruebas que confirman el cruzamiento entre neandertales y humanos modernos. Esto apoya la hipótesis de extinción por asimilación. Sin embargo, nuestro objetivo no es aclarar los motivos de la desaparición de este grupo, sino contestar a una pregunta mucho más controvertida: ¿eran los neandertales una especie aislada o pertenecían a la nuestra propia? ¿Deberíamos llamarlos Homo neanderthalensis o mejor Homo sapiens neanderthalensis, tratándolos como una subespecie extinta perteneciente al mismo taxón que el humano moderno?

La cuestión de la especie es tema de un viejo problema en la biología: aunque parezca increíble, aún no existe una definición universal para este concepto tan importante. Sin embargo, los biólogos generalmente aceptan que, para especies de organismos pluricelulares con reproducción sexual, como la nuestra y la mayoría de las de vertebrados, es válido el “Concepto Biológico de Especie” (Mayr, 1942): una especie es un grupo de individuos que pueden cruzarse entre sí y que están aislados reproductivamente de otros grupos, por lo que dos individuos pertenecen a la misma especie si pueden reproducirse y tener descendencia viable y fértil. Según esta definición de especie, si hubo cruzamiento entre los neandertales y los humanos modernos, ambos deberían clasificarse dentro de una misma especie, ¿no creéis?

Las pruebas de cruzamiento a las que nos referíamos son fundamentalmente genéticas. También se han encontrado distintos restos óseos que parecen mostrar características intermedias entre las de ambos grupos, como el famoso niño de Lapedo, de Portugal. Pero en la era de la biología molecular, una afirmación así debe ir acompañada de sólidos datos moleculares. Por eso, las dudas sobre la hipótesis de la reproducción entre estos dos grupos fueron totalmente eliminadas cuando el equipo de Svante Pääbo publicó en 2010 la secuencia del genoma neandertal y, comparándolo con las secuencias de varios individuos actuales de distintas partes del mundo (Sudáfrica, África Occidental, Papúa Nueva Guinea, China y Francia), identificó genes que provenían directamente de antepasados neandertales. Estos genes fueron hallados exclusivamente en habitantes de las zonas en las que vivieron los neandertales: en Europa y Asia, pero no en África (Green et al., 2010).

Figura 3: el esqueleto de un niño encontrado en Lagar Velho (Portugal), con características tanto de neandertal como de humano moderno.

Figura 3: el esqueleto de un niño encontrado en Lagar Velho (Portugal), con características tanto de neandertal como de humano moderno.

Recientemente se han identificado otros grupos que pudieron haber contribuido al genoma humano actual. Los denisovanos, un hipotético grupo humano del sur de Siberia cuyo genoma secuenció también el equipo de Svante Pääbo, han dejado su rastro genético en algunas poblaciones de islas del sudeste asiático y de Oceanía (Reich et al., 2011). Este mismo año se ha revelado la posible relación entre los denisovanos y los restos humanos más antiguos cuyo ADN ha sido secuenciado, con 400000 años de edad, de la Sima de los Huesos de Atapuerca; una de las explicaciones que se sugieren es que otro grupo humano, aún desconocido, podría haber sido el responsable de mantener el flujo genético entre ambas poblaciones, aunque la que parece más plausible es la relación de los habitantes de Atapuerca con el ancestro común que comparten neandertales y denisovanos (Meyer et al., 2013).

Figura 4: Svante Pääbo y su equipo están a cargo de estos reveladores trabajos sobre ADN fósil.

Figura 4: Svante Pääbo y su equipo están a cargo de estos reveladores trabajos sobre ADN fósil.

En definitiva, lo que los estudios moleculares nos muestran es una visión de la evolución humana muy distinta de la que se tenía hasta ahora. Sabemos que Homo sapiens se originó en África hace unos 200000 años. Conocemos también su salida, hace unos 50000 años, del continente que lo vio nacer y su dispersión por todo el planeta. Lo que ahora comenzamos a saber es que, en su viaje (incluyendo probablemente la expansión por África), el ser humano se fue encontrando con poblaciones que ya vivían en los sitios que visitaba, con las que tuvo descendientes que se unieron a los nuevos y grandes grupos de humanos modernos. Así, lo que ahora somos es resultado, no de una historia de ascendencia única, desde un origen africano hasta la dominación de toda la Tierra, sino un relato de diversidad, de unión de diferentes poblaciones y asimilación de la riqueza biológica de cada una de ellas, para dar lugar a lo que hoy conocemos como “la humanidad”.

1.Neandertal guapo bueno

Figura 5

Figura 5: reconstrucción de la cara de un neandertal y fotografía de una humana… ¿somos “lo mismo”?

¿Hemos respondido a la pregunta? No lo sé. Si tenemos en cuenta el Concepto Biológico de Especie, deberíamos concluir que cada uno de estos grupos: neandertales, denisovanos, los que quedan por descubrir y los que nunca se descubrirán, si han aportado genes al genoma moderno y por lo tanto no existió barrera reproductiva entre ellos y nuestros ancestros más directos, pertenecen a nuestra especie y se considerarían subespecies o variantes geográficas. Lo cierto es que no existe consenso entre los investigadores. Pero también es indudable que, estén más o menos emparentados con nosotros, los neandertales son el grupo humano que más fascinación ha generado entre científicos y no científicos por igual. Si queréis saber algo más sobre ellos, recomiendo este interesante documental:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/tres14/tres14-neandertales/1206600

Referencias bibliográficas

Green, R.E., Krause, J., Briggs, A.W., Maricic, T., Stenzel, U., Kircher, M., Patterson, N., Li, H., Zhai, W., Fritz, M.H-Y., Hansen, N.F., Durand, E.Y., Malaspinas, A.-S., Jensen, J.D., Marques-Bonet, T., Alkan, C., Prüfer, K., Meyer, M., Burbano, H.A., Good, J.M., Schultz, R., Aximu-Petri, A., Butthof, A., Höber, B., Höffner, B., Siegemund, M., Weihmann, A., Nusbaum, C., Lander, E.S., Russ, C., Novod, N., Affourtit, J., Egholm, M., Verna, C., Rudan, P., Brajković, D., Kućan, Ž., Gušić, I., Doronichev, V.B., Golovanova, L.V., Lalueza-Fox, C., de la Rasilla, M., Fortea, J., Rosas, A., Schmitz, R.W., Johnson, P.L.F., Eichler, E.E., Falush, D., Birney, E., Mullikin, J.C., Slatkin, M., Nielsen, R., Kelso, J., Lachmann, M., Reich, D., and Pääbo, S.: A draft sequence of the Neandertal genome. Science, 328: 710-22 (2010).

Reich, D., Patterson, N., Kircher, M., Delfin, F., Nandineni, M.R., Pugach, I., Ko, A.M., Ko, Y., Jinam, T.A., Phipps, M.E., Saitou, N., Wollstein, A., Kayser, M., Pääbo, S., and Stoneking, M.: Denisova admixture and the first modern human dispersals into Southeast Asia and Oceania. American Journal of Human Genetics, 89: 516-528 (2011).

Meyer, M., Fu, Q., Aximu-Petri, A., Glocke, I., Nickel, B., Arsuaga, J.-L., Martínez, I., Gracia, A., Bermúdez de Castro, J.M., Carbonell, E., and Pääbo, S.: A mitochondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos. Nature, doi: 10.1038/nature12788 (2013).

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