Nuevas enfermedades en anfibios: Quitridiomicosis

Actualmente el grupo de los anfibios se enfrenta a gran declive global que afecta a especies  y poblaciones de todo el planeta, por ello son el grupo de vertebrados más amenazado de extinción.

Ranita meridional (Hyla meridionalis). Foto: Irene Arnaldos Giner

Muchos son los problemas que tienen los anfibios; como la pérdida, fragmentación y alteración del hábitat, introducción de especies exóticas, el cambio global (calentamiento global e incremento de radiación ultravioleta), desertización, lluvia ácida, muerte directa de ejemplares, etc.

Además de todos estos una amenaza mucho mayor ha surgido los últimos años: las enfermedades emergentes. Estas enfermedades, producidas por virus y hongos, han adquirido un papel muy importante en el declive de los anfibios produciendo extinciones masivas de especies y poblaciones. Entre ellas la más letal es la quitridiomicosis.

La quitridiomicosis es una enfermedad producida por un hongo patógeno llamado Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), ha sido definida como “la enfermedad infecciosa conocida más peligrosa para los vertebrados, dado el número de especies afectadas y su capacidad para provocar extinciones”.

El origen de este hongo podría situarse en Sudáfrica, desde donde se habría dispersado al resto del mundo  a través del comercio internanacional de animales y plantas de acuariología o terrariofilia, a la introducción o traslocación de especies. Sin embargo, la razón más probable es que las esporas del hongo sean transportadas en el calzado u otro material utilizado por turistas o los propios científicos que viajan de un sitio a otro.

Inicialmente esta enfermedad fue asociada a zonas tropicales, pero estudios posteriores han demostrado que Europa y especialmente en España, es una zona altamente susceptible para la presencia de este hongo y para el desarrollo de la enfermedad.

En el año 1997 en el Parque Natural de Peñalara, en la Sierra de Guadarrama (Madrid) se produjeron las primeras mortalidades masivas de Europa asociadas a esta enfermedad.

Esta enfermedad degrada la queratina dañando así a los individuos. En la fase de larva la única parte del cuerpo queratinizada es la boca por lo que los efectos de la quitridiomicosis en larvas son reducidas. Cuando ocurre la metamorfosis, la cubierta queratinosa se extiende por todo el cuerpo formando parte de la piel de los juveniles. En este punto es cuando la infección por el hongo se extiende a todo el cuerpo produciendo la muerte de la práctica totalidad de los individuos en las poblaciones o especies sensibles.

La quitridiomicosis afecta de forma muy diferente a las distintas especies de anfibios, por lo que resulta muy complicado establecer comparaciones sobre la incidencia de la enfermedad entre zonas con especies de anfibios distintas.

¿Qué hacer para evitarla?

Por desgracia a día de hoy los animales infectados sólo pueden ser tratados eficazmente en el laboratorio.

Como en cualquier enfermedad infecciosa, la mejor forma de luchar contra la quitridiomicosis es evitar su propagación.  Para ello, se debe evitar manipulación de ejemplares, el movimiento no natural de anfibios entre zonas alejadas o introducir animales en el medio natural ya que podrían portar patógenos indeseados. También se deben recoger animales muertos o  moribundos encontrados en el medio natural para que los especialistas realicen un análisis a los mismos.

Ejemplar muerto. Foto: Irene Arnaldos Giner

Además, el grupo de especialistas en anfibios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) propone unas recomendaciones básicas  de prevención para combatir la enfermedad para aquellos que tengan que manipular a los anfibios.

Se recomienda hacer una limpieza del material de campo que haya estado en contacto con el agua (por ejemplo las botas) para eliminar restos de materia orgánica y de esa manera evitar, en la medida en que sea posible, la propagación del hongo.  Después dejarlo secar al sol el mayor tiempo posible y, por último, sumergirlo en lejía (un baño de 30 segundos con lejía doméstica concentrada es suficiente).

Por último, los problemas desencadenantes de la quitridiomicosis derivados de los cambios ambientales aún no pueden descartarse. Por esta razón, cualquier iniciativa para proteger o facilitar la supervivencia de especies y poblaciones de anfibios es altamente recomendable.

Más información en:

  • Bosch, J., González-Miras, E. 2012. Seguimiento de Alytes dickhilleniInforme final. Monografías SARE, 02. Asociación Herpetológica Española – Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Madrid. 63-64 pp.
  • Bosch, J. 2003 Cambio climático y enfermedades emergentes de anfibios. El caso del Parque Natural de Peñalara. Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC.
  • Diego-Rasilla F.J. 2009. Naturaleza en Castilla y León. Los Anfibios. Edit: Caja de Burgos. 189-190 pp.
  • Bosch J. 2003. Enfermedades emergentes en anfibios. Revista El Ecologista nº 37. Ecologistas en Acción. Más información en: http://www.ecologistasenaccion.org/article8124.html
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