Lagartos endémicos del archipiélago canario, un caso de evolución insular amenazado.

Al igual que sucede con los pinzones de Las Galápagos  que observó Darwin, la fauna que habita en Las Canarias presenta, en su mayoría,  las características propias de una evolución insular (las cuales difieren de la evolución que puede tener lugar en los continentes). Una de estas características es que el número de especies que encontramos en las islas es menor que el observado en áreas comparadas de igual tamaño en los continentes. Esto se debe a que estas especies están limitadas a los antepasados propios que consiguieron llegar a la isla.

La otra característica es que muchas de estas especies son diferentes de las del área comparable más cercana, es decir, en las islas se produce un importante aislamiento reproductivo que aumenta la frecuencia de aparición de especies únicas, raras o subespecies diferenciadas de las formas del continente.

Es por esta razón por la que existe un gran número de especies y subespecies de lagartos gigantes endémicos en estas islas. Y aunque actualmente el número de especies parezca elevado, los individuos que las constituyes presenta unos niveles críticos de abundancia que las han colocado en la lista roja de especies amenazadas elaborada por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), catalogadas en estado de “peligro crítico”, un paso previo a la categoría de “extinto”.

Las especies de lagarto de las que hablamos son los lagartos gigantes de La Palma (Gallotia auaritae), El Hierro (Gallotia simonyi machadoi), La Gomera (Gallotia bravoana), de Gran Canaria (Gallotia stehlini), el lagarto atlántico endémico de Lanzarote (Gallotia atlantica), el lagarto canario moteado (Gallotia intermedia), el lagarto pequeño de las Canarias (Gallotia caesaris), endémico de La Gomera y El hierro, y el lagarto tizón (Gallotia galloti). Estas dos últimas catalogadas como “preocupación menor”.

Gallotia stehlini, una de las especies de lagartos gigantes que se encuentran en peligro en el archipiélago canario (Foto: Juan Ramón Rodríguez Sosa).

La principal amenaza para estos reptiles son, fundamentalmente, la disminución y fragmentación de su hábitat y la introducción de especies nuevas que compiten con la fauna local e incluso las depredan. Tal es el caso de los gatos asilvestrados (Felis catus) y las ratas, ambos principales responsables del decremento de estas poblaciones, ya que se alimentan de individuos jóvenes y de sus huevos. La competencia por el alimento con otras especies de lagartos y, posiblemente, problemas debido a la pérdida de variabilidad genética derivada de su reducida población son otros de los obstáculos a los que tienen que hacer frente.

Todo esto ha reducido el hábitat natural del lagarto gigante, desplazado a las poblaciones salvajes a zonas subóptimas (acantilados y terrenos abruptos) donde no les queda más remedio vivir.

Por ello, una de las soluciones que se hacen necesarias en este tipo de casos pasa por la construcción de Centros de Reproducción que permitan futuras reintroducciones en espacios adecuados, preferiblemente en hábitats que hubieran sido en el pasado ocupadas por estas especies o, en el caso de que no estuvieran disponibles, en puntos donde las características sean lo más similares posible.

Además, la recuperación de las poblaciones de estos lagartos gigantes requiere, en gran medida, de la concienciación de la población por proteger una serie de especies que son un tesoro de la fauna y biodiversidad de Las Canarias, especies que no se encuentran en ningún lugar del mundo. Además, el uso de estos animales como especies bandera puede ayudar a la protección de otro tipo de fauna e incluso flora que también sean ejemplos de endemismo.

Más información.-

  • Marcos, A. 2010. El incierto destino del lagarto moteado de Tenerife. Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Disponible en: http://www.agenciasinc.es/Reportajes
  • Menéndez, S. 2007.La recuperación del lagarto gigante de El Hierro se retrasa seis o siete años. El País.
  • Rodríguez Domínguez, M.A., González-Ortega, C., Mesa-Ávila, G., Bohórquez, M.L., Molina-Borja, M. Plan de recuperación del lagarto gigante de El Hierro. Estado actual y perspectivas futuras. El Indiferente, Mayo 2007: 33-34. Disponible en: http://www.villadelaorotava.com/xst/Indiferente19.pdf
  • Vega, E. 2010. El lagarto gigante de Canarias, en peligro crítico de extinción. La Opinión.

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4 pensamientos en “Lagartos endémicos del archipiélago canario, un caso de evolución insular amenazado.

  1. Pingback: Los lagartos de la península ibérica, canarias y baleares

  2. De las especies de las que has hablado, solo el lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi), el lagarto gigante de La Gomera (Gallotia bravoana) y el lagarto gigante de Tenerife (Gallotia intermedia) están amenazados. El lagarto gigante de La Palma (Gallotia auaritae) está extinto, aunque en 2007 se sacó una foto a un lagarto que se consideró de esta especie, sin tener pruebas fiables, y no se ha encontrado ninguno de momento. El único lagarto gigante que no está amenazado es el de Gran Canaria (Gallotia stehlini), curiosamente el más grande de todos (el mayor lacértido del mundo) y al mismo tiempo, el más rápido y agresivo, lo que le ha permitido responder mejor ante los depredadores introducidos. Después están lagartos de menor tamaño, que son el lagarto atlántico (Gallotia atlantica), que es endémico de Lanzarote y Fuerteventura, el lagarto de Lehrs (Gallotia caesaris), endémico de La Gomera y El Hierro, y el Lagarto Tizón (Gallotia galloti), que es endémico de las islas de Tenerife y La Palma. Estas tres últimas especies se dividen en varias subespecies diferentes, y solo una subespecie de lagarto tizón (Gallotia galloti insulanagae) está “amenazada”, porque solo vive en un pequeño islote en el que hay menos de 350 ejemplares.

    Antes de publicar nada, hay que informarse bien.

  3. Imagino que también está contemplado, pero… ¿no sería más sencillo y efectivo controlar las especies invasoras -gatos y ratas- que crear centros de reproducción? al igual que con otras especies (véase el caso del urogallo o del lince ibérico) la conservación ex-situ no está trayendo más que problemas y al final se convierte en un sumidero de dinero público que no aporta solución alguna al problema.

    • Interesante reflexión. Muchas personas se preguntan si lo único que estamos haciendo por las especies en peligro es retrasar su extinción. El problema de las especies invasoras de las que se habla en el artículo es que se adaptan muy bien y muy rápido a los nuevos ambientes, además de reproducirse con relativa frecuencia. La captura directa de estas especies se hace muy difícil puesto que en las trampas podrían aparecer especies autóctonas y que no ponen en peligro a los lagartos. Por eso la vía más eficaz para la conservación de cualquier especie es la concienciación ciudadana, el informarles de los problemas que ocasionan, en este caso, los gatos domésticos o la destrucción del hábitat. La construcción de estos centros de reproducción, que en muchos casos aparecen junto con centros de recuperación de fauna salvaje pretenden, como principal meta, el elevar a la especie amenazada a una categoría menos crítica (de “amenazada” a “vulnerable” por ejemplo). Si la población humana no cambia su forma de convivir con la naturaleza cualquier medida destinada a la conservación se convierte en un sumidero de dinero público.

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