La desaparición de las náyades ibéricas

Según la mitología griega, las náyades eran ninfas de agua dulce, seres femeninos de increíble belleza y aspecto joven que habitaban en los ríos, arroyos, manantiales, lagos, etc. Aunque no eran inmortales, gozaban de gran longevidad y siempre estaban vinculadas a la integridad y la pureza del lugar en que residían.

En la actualidad, al margen de leyendas y seres mitológicos, se conoce como náyades a los grandes mejillones de agua dulce. Estos moluscos bivalvos pertenecen al orden Unionoida y ya en el siglo XVIII se les conocía con ese nombre. Quizás podemos entender la relación con las náyades mitológicas a través de su alimentación –basada en la filtración y “purificación” del agua donde viven– además de tratarse de excelentes bioindicadores por sus requerimientos ecológicos.

Una característica destacable de estos animales es su complejo ciclo biológico, que incluye una fase larvaria parásita en la que la larva –llamada gloquidio– se fija a las branquias de un pez, donde se desarrolla hasta liberarse en forma de mejillones juveniles diminutos. Muchas de las especies de náyades son muy específicas en cuanto al hospedador, lo que sumado a otros factores hace que los Unionoideos sean uno de los grupos de animales más amenazados del planeta.

Margaritifera auricularia

Margaritifera auricularia. Fuente: Wikimedia Commons

En la Península Ibérica se han citado únicamente 10 especies de náyades, aunque en esta ocasión nos centraremos en Margaritifera auricularia (Spengler, 1793), una especie de náyade que se encuentra actualmente en grave peligro de extinción. Aunque su área de distribución llegó a abarcar hasta el siglo XIX buena parte de los grandes ríos del Paleártico occidental, actualmente sólo se conocen algunas poblaciones aisladas en la cuenca del río Ebro y en los ríos Charente y Loire en Francia, y su población mundial se estima en torno a unos pocos miles de ejemplares.

En el ciclo biológico anual de Margaritifera auricularia, las “larvas” (gloquidios) se fijan específicamente a los filamentos branquiales del esturión (Acipenser sturio L.) y pez fraile (Salaria fluviatilis (Asso)), donde se desarrollan y al cabo de uno o dos meses, en función de la temperatura, se liberan los mejillones juveniles. Sin embargo ambas especies de hospedadores se encuentran en grave peligro en la cuenca del Ebro. El esturión se considera “extinto” y el pez fraile en “peligro de extinción”, lo que nos da una idea de la complicada situación en la que se encuentra este molusco, que puede llegar a vivir entre 60 y 100 años. De hecho, no se han encontrado ejemplares juveniles vivos en las poblaciones conocidas.

La alteración y destrucción del hábitat es otra amenaza mayúscula. La construcción de presas y diques cambia radicalmente la dinámica natural del agua, alterando el régimen natural de deposición y arrastre de sedimentos, y afectando a las comunidades que dependen de determinadas condiciones.

El empeoramiento de la calidad del agua y la contaminación procedente de vertidos, industrias, agricultura, etc. es otra gran amenaza. La expansión de moluscos invasores como el mejillón cebra (Dreissena polymorpha Pallas, 1771) y la almeja asiática (Corbicula fluminea (Muller, 1774)) supone otra principal amenaza ya que pueden recubrir totalmente a los ejemplares, provocando su muerte por asfixia.

En cuanto a su conservación, parece clara la importancia de asegurar la supervivencia de la población del Canal Imperial de Aragón, donde se encuentra el mayor número de individuos, pero también es vital contar con poblaciones externas que contribuyan a aportar variabilidad genética. Por otro lado, de nada servirá mantener una población de esta especie si no se favorece la reproducción de manera natural o en condiciones controladas. La reintroducción en la cuenca del Ebro del esturión y el pez fraile debe ser una medida prioritaria a tener en cuenta ya que puede favorecer la recuperación de las poblaciones. El control de las obras y actividades que puedan afectar de alguna manera a la especie, así como la vigilancia sobre la captura directa y furtivismo también es importante.

Tal y como se encuentran actualmente las poblaciones de Margaritifera auricularia, si no se toman medidas urgentemente, podrían llegar a extinguirse en un periodo corto de tiempo. Al igual que las náyades de la mitología griega, son seres longevos pero mortales, vinculados a la pureza e integridad de una masa de agua que si se pierden, desaparecen.

Más información en:

  • Gómez I & Araujo R. 2008. Channels and ditches as the last shelter for freshwater mussels: the case of Margaritifera auricularia and other naiads inhabiting the mid Ebro River Basin, Spain. Aquatic conservation: marine and freshwater ecosystems 18: 658–670. Disponible en:
    http://faunaiberica.es/CV/rafa_pdf/Aquatic_Conservation.PDF
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